GRACIAS Y PERDÓN
Pido perdón por no amar a quien sí me entregó su corazón; por no escuchar al que se desgañitaba para que lo atendiera. Pido perdón por no profundizar, por mi falta de humildad y exceso de arrogancia, por la maldita procrastinación, por anteponer mis intereses a todo, por no dedicarle más tiempo a los míos, por abandonarme a lo mundano, por no aceptarme tal cual soy.
Le pido perdón a Él, que me dio la vida, y a mí, por no haber sido capaz de sacarle todo el jugo a mi existencia.
Y así podría seguir generalizando hasta el infinito, pero sin concretar; diciendo sin decir, hablando por hablar. Y siento apremio por darle forma a cada flaqueza, a cada error y tropiezo, para que no se repitan, y si ocurre, saber reconocerlos y tratar de evitarlos o, al menos, de corregirlos.
Pedir perdón en pequeñito te hace enorme. En eso creo que radica el verdadero camino de la salvación. Aunque no podría hacerlo en este foro. Lo llevaré a cabo con cada una de las personas a las que les haya podido hacer daño. Porque si ofendes a alguien, tienes muchas papeletas de haber errado el disparo de la intención, por muy loable que la imaginaras, por muy seguro de estar en lo cierto; porque así lo has hecho siempre y no te ha ido tan mal…
No será fácil y seguro que fallaré en el proceso, pero quizá te suene el teléfono o te llegue un mensaje mío o quiera verte buscando tu perdón. Y si me lo das, descansaré y si no, al menos lo habré intentado.
De momento y antes de ganarme vuestros perdones, que hallaré —si Dios quiere— de forma particular, desde este escaparate y a voz en grito, quería, sin distinción alguna, daros, de verdad y a todos, las más sinceras gracias.
