ALMA DE LIDER

 

Le escuchaba decir el otro día al genial y controvertido Albert Pla que a los niños que tuvieran vocación de delegados de curso habría que aislarlos y someterlos a terapia para alejarlos de esas tendencias tan peligrosas. Todo lo defendía en su tono histriónico y anarquizante que puede parecer frívolo o generar rechazo, pero que a mí me resulta bastante lúcido y creativo.

El afán de protagonismo, la búsqueda del aplauso, el miedo al rechazo, el autoritarismo, el narcisismo son características cercanas al liderazgo que te pueden explotar en las narices en el camino del éxito por el que nos empujan a circular desde pequeños.

Nadie elige de forma voluntaria ser un fracasado, un perdedor o un conformista, e incluso muy pocos se reconocen como tales aun siéndolos, y no pasa nada en absoluto por saberse abajo cuando se está, sobre todo para aprovechar el suelo y pegar un empujón hacia arriba.

En verdad, todo es un lío muy difícil de gestionar que nos puede volver tarumbas en este mundo veloz y descabezado. Crecer o mantenerse, triunfar o conformarse, arriesgarse o permanecer, destacar o pasar desapercibido… Si no se confrontan dichas actitudes, todas pueden resultar loables y aceptables según qué circunstancias y según la persona. Me quedo con cada una de ellas a cambio de no hacerle daño a nadie ni pasarle por encima. Luego, que cada cual decida su camino o se deje llevar por su naturaleza, pero sí os pido un favor:

Sed buenos y escuchad mucha música.

Jaime Sabater Perales